Baneficios de disfrutar de tu Rebe Master

¿Para qué compramos una Rebel Master?

Las Rebel Master las compramos principalmente para divertirnos.

Más allá de su uso para el primer aprendizaje, más propio de la minimoto TT50, que no es una pit bike, si nos centramos únicamente en las pit bikes, los modelos con motor de 4 tiempos y cilindro horizontal, son motos eminentemente divertidas, motos de ocio.

La tarea de estas motos es hacerte pasar buenos ratos.

¿Por qué son tan divertidas?

Porque son pequeñas.

Porque son muy rápidas.

Porque su chasis funciona muy bien.

Porque parecen juguetes.

Por su sonido.

Y sobre todo porque tengamos un amigo con quien hacer unas carreras.

¿Qué ofrecen que no ofrezcan otras motos?

Un concepto de moto pequeña divertida, que la hace mostrarse com un juguete para más que niños, con un precio muy bajo y unos recambios muy asequibles.

Efectivamente el precio fue un factor determinante cuando empezaron a llegar estas pequeñas motos de cross a un precio que era una fracción de lo que costaba cualquier otra moto infantil.

A eso podemos añadir que durante la década larga que llevan con nosotros, estas motos han ido mejorando, y en la marca Rebel Master ha pasado eso mismo, de modo que son motos muy golosas por su precio, muy divertidas, pero que además tienen una recompensa escondida.

La recompensa de las motos Rebel Master es doble.

Con una Rebel Master tienes una recompensa directa y una indirecta.

La recompensa directa es que mientras tu te diviertes con ella, la Rebel Master está mejorando tu pilotaje.

Un momento. Esto no es tan obvio como parece. Quizás pienses «claro, cuando más la llevo, más mejoro». Si. Cierto. Pero no me refiero a eso.

Me refiero a que una Rebel Master tiene unas capacidades en su conjunto que la permite enfrentarse a situaciones de pilotaje de competición. Rápido. Ya sea en tierra o en asfalto.

Me refiero a que durante muchos años hemos visto cómo pilotos que empezaban y entrenaban con este tipo de motos, mejoraban rápidamente y un un nivel notable su pilotaje.

Así puedo ponerte ejemplos del equipo BTravel que ganó por tres ocasiones las 24h de montmeló en su categoría (600), formado por pilotos provenientes del campeonato de pit bikes de Baleares. Asombraron a todos con su poilotaje.

Del mismo modo que puedo dar tertimonio en primera persona de como el mismísimo Joan Mir entrenó y compitió con este tipo de motos en el mismo campeonato de Baleares.

Mucho otros pilotos de varias categorías han entrenado con este tipo de motos.

¿Qué puedes hacer tú?

Lo mismo que hicieron ellos. Diviértete. Juega con la Rebel Master. Llévala al límite. Búscale las cosquillas. Y no pares de mejorar.

Mientras te diviertes con ella se estará forjando un gran dominio y habilidad sobre cualquier moto que tenga dos ruedas, y eso lo notarás y lo notarán.

¿Cual era la segunda recompensa?

La segunda recompensa es una consecuencia de la primera.

Tú puedes disfrutar con tu Rebel Master y dejar que la moto te vaya grabando todos los reflejos necesarios para desarrollar un pilotaje cada vez más avanzado, pero tanto si compites como si no, es más que probable que vayas a usar la moto en un circuito en el que aunque no se permite correr, hay mucho riesgo: el tráfico.

Cuando circular en moto no puedes permitirte tener un accidente, porque vas a salir mucho más mal parado que si conduces un coche.

Si has tenido moto de pequeño, llevas dentro de ti una habilidad que te permite, en un momento de accidente inminente, conservar la calma y saber reaccionar correctamente y dominar la moto en un instante bajo presión.

Si no tienes esa experiencia, careces de esa habilidad. No tienes capacidad para evitar ese accidente que tienes delante, y corres peligro de muerte.

Salvarte la vida a ti mismo en situaciones de peligro en el tráfico es la segunda gran recompensa que encierra el haber disfrutado de una Rebel Master cuando fuiste más joven.

Por eso cada padre debería contemplar muy seriamente la compra de una moto infantil a su hijo lo antes posible, para así darle garantías y seguridad para el día que salga al tráfico con su moto.